viernes, 30 de mayo de 2008

El Divorcio se viste a la moda


Artículo publicado el viernes 30 de mayo de 2008 en el Diario "El Pueblo"

Una amiga mía, hace poco, me comentaba que yo no tenía que preocuparme de la moda, ya que esta siempre ha sido y será considerada como tema de segunda importancia para los abogados. A mi me asombro la ignorancia sobre el tema de la moda y su relación con el derecho que revelaba ella.
Porque el tema de la moda es connatural al derecho. Me imagino que en este momento algún colega mío que este leyendo esta nota habrá dado el grito al cielo y estará llamando a las distintas facultades de leyes para averiguar en cual me gradué y pedir la revisión de la tesis presentada para ser parte de esta honorable profesión, y otros, de los amados hijos de Cicerón, por lo menos habrán emitido una sonrisa a medias que indicara su benevolencia frente a este ignorante. Pero lo que declaro es cierto y lo sostengo con la misma convicción que me hizo abrazar esta profesión.
La moda en el Derecho, naturalmente, no se trasluce en los ternos (que antes fueron fracs y antes trajes con levita) que usamos, ni siquiera en los colores cada vez más vistoso con los cuales buscan vendernos Códigos que adornan nuestras bibliotecas particulares. La moda en el derecho se trasluce en una constante adaptación de nuestra legislación a “los modelos importados” de leyes, sin previamente analizar su viabilidad o no en nuestro país.
Y “el ultimo grito de la moda” extraído de las gentiles y glamorosas pasarelas de la legislación norteamericano no es otra que Ley que Regula el Procedimiento No Contencioso de la Separación Convencional y Divorcio Ulterior en Municipalidades y Notarías o la bien llamada ley del Divorcio Rápido. Esta ley nos viene muy bien presentada, ya que nos afirma que el divorcio se puede obtener hasta en tres meses, y con la recompensa de que no va a gastar en abogados y en cortes desprestigiadas si no se realizará en el municipio o en el notario de la Familia, ¿suena bien o no?.
Y por su puesto esta moda ya tiene sus defensores, los típicos abogados “ahorradores”, los mismo que defienden y defenderán el principio de economía procesal (es decir hacer mas rápidas las cosas) y el de descongestionamiento de la carga procesal (que no vaya todo a la corte para que no demore) sobre todas las cosas. Para estos abogados, entre los cuales están muchos de mis maestros, son estas las columnas de nuestro Sistema de Legislación Civil y al estilo de los mejores fundamentalistas árabes deben de ser defendidas a uñas y dientes. A ellos se les unen los litigantes que ven en este tipo de procesos una solución a sus tortuosos trámites e incidentes que tienen que pasar en la corte para separarlos de quien los ha hecho infelices.
Tal vez si se tratase de una materia tributaria, o incluso de una materia comercial, apoyaría el principio de economía procesal como fundamento básico de análisis, pero en el tema del derecho familiar es imposible. La legislación en materia de Familia, en nuestro país, ha sido inspirada en su totalidad en el principio "favoor matrimonii", que lamentablemente, en las cátedras de derecho ha sido olvidado. Este principio, estimados lectores, obliga al Estado el legislar a favor del matrimonio, manteniéndolo, promoviéndolo, apoyándolo y fortaleciéndolo cuando esta en crisis. Ya que mediante este principio el Estado reconoce la importancia del matrimonio para constituir familias sólidas.
El matrimonio garantiza, naturalmente con excepciones lamentables, el nacimiento de nuevos ciudadanos fieles y defensores de nuestro país. Sin matrimonios sólidos es complicado creer que el niño pueda criarse y desarrollarse en un ambiente de armonía y seguridad.
Es extraño pero ahora hemos pasado de tratar de mantener un matrimonio por el bien de los hijos (como pensaban nuestros abuelos) a un divorcio por el bien de los mismos (como pensamos ahora con la nueva moda). Nuestros legisladores y mayoría de juristas nos han dado la espalda, tal vez es el momento de mirar de frente y decir: ¿señores que pasa?
No porque el Estado se ahorre inconvenientes podemos sacrificar a la familia, sacrificar el nacimiento de familias bien constituidas. Estos no es otra cosa que traicionar a los mismos ciudadanos que han puesto a los legisladores en sus sillones para legislar. Con este panorama, lo peor es saber cuantas de estas modas seguirán y como estas nos afectaran en el futuro.

Un Ministerio del Medio Ambiente: ¿Una buena idea?


Artículo publicado el lunes 18 de febrero de 2008 en el Diario "El Pueblo"

¿Es realmente necesario un Ministerio del Medio Ambiente?, esta es una pregunta materia de discusión constante tanto para el ciudadano de a pie como para los académicos y políticos. El anuncio del Presidente García ha sido inesperado, ya que en un momento de austeridad en la Administración Pública, el Dr. García anuncio un nuevo bastión de la burocracia, medida que por lo menos podemos calificar de polémica.
Pero a parte del debate administrativo-público, entran a tallar dos observaciones a dicho proyecto presidencial: las funciones que cumplirá y la persona que va a dirigir este nuevo organismo. Estas observaciones tienen especial importancia debido a los problemas medioambientales que dividen a la sociedad peruana. Por supuesto no hay compatriota que este a favor de la contaminación ambiental, mas si en la manera de combatirla y los intereses que se deben de priorizar.
El caso de la expansión de la frontera minera, el crecimiento de las urbanizaciones a nivel nacional y el proceso de industrialización que esta viviendo nuestro país, chocan directamente con posiciones en defensa de las áreas verdes y de la reducción de las tasas de contaminación ambientales.
Ciudades como Arequipa han estado presentes en estas discusiones. Recordemos que hace algunos años se prohibió ampliar la zona urbana sobre la campiña en protección de los pulmones naturales de la ciudad, generando posiciones a favor o en contra que hasta ahora no se han resuelto: los constructores no tienen terrenos donde construir y la agricultura no tiene un horizonte claro de desarrollo. Punto aparte se encuentra el problema minero que durante un tiempo produjo posiciones encontradas sobre las responsabilidades de las empresas, como es el caso de Cerro Verde, con la región.
A este respecto el gobierno nacional ha tomado una medida que me parece inteligente pero debe ser fortalecida. Ha iniciado un dialogo con los distintos órganos públicos, ONG`s y el empresariado para colaborar con esta tarea.
A través de ello podemos ver que es imprescindible la participación de todos los ciudadanos para sostener un criterio común sobre esta cuestión. La participación es una exigencia natural a la condición de ser seres humanos, el Estado esta obligado, y no solamente en este tema, a incentivar una participación activa en las decisiones y en su puesta en práctica. Este ejercicio es imprescindible para poder ejercer la dignidad propia de cada persona.
El ciudadano de a pie debe de sentirse participe en esta discusión, sin posiciones radicales, con el único fin de alcanzar el bien común. La participación es necesaria para que la organización social sea sostenida y fortalecida sin contratiempos.
Espero que esta iniciativa promovida por el ejecutivo, pueda ser llevada a cabo plenamente, que la participación social sea amplia y que los actores convocados actúen responsablemente por el beneficio de nuestro país. Para ello es también obligatorio que los ciudadanos acudamos a esta convocatoria de manera responsable y con planteamientos claros para sostener una discusión que tenga como mira el desarrollo nacional.

En Memoria del Padre Ireneo


Artículo publicado el martes 12 de febrero de 2008 en el Diario "El Pueblo"

Muchas veces me han dicho que es casi imposible que un niño recuerde lo que ha vivido antes de los cinco años. Esto solo se da cuando involucra personas que afectan nuestra vida a través de momentos gratos o por el contrario momentos ingratos en demasía. En este caso fue la primera de estas dos razones.
Tendría cuatro años cuando mi abuelo, antiguo vecino de la calle Colón, saludaba a un hombre vestido con un pantalón gris, una camisa del mismo color y un collarín. Este señor se acerco y saludo efusivamente a mi abuelo que era un buen hombre, pero católico “a su manera”. Este amigo de mi abuelo volteo a mirarme y con el más sincero cariño me dio un par de bofetadas a manera de saludo. Era la primera vez que me saludaban de esa manera así que me dio al inicio un poco de temor, no lo he de negar.
A partir de ese momento más de una vez lo vería, incluido las bodas de oro de mis abuelos, así como en la muerte de ambos. Este hombre, que saludaba a todo el mundo, siempre preguntaba por mis padres y mis hermanas y casi podría decir que recordaba, mejor que yo, muchos detalles de mi familia. El sería el encargado de administrar los primeros sacramentos (el bautizo y la Comunión) a mis hermanas y a mí.
Siempre, absolutamente siempre, era complicado saludarlo después de las ceremonias o de las misas, ya que se le veía rodeado de una serie de personas, la mayoría niños, que le hablaban. Lo sorprendente es que a todos prestaba atención.
En la adolescencia era imposible pensar en la Semana Santa sin ver esa procesión del lunes en que el participaba. Su devoción al Cristo de la Caridad era encomiable, e incluso porque no decirlo envidiable. En ese momento uno lo podía ver rodeado de múltiples autoridades. Recuerdo que una vez después de una de estas ceremonias, le pregunte porque no era párroco o obispo y me dijo, con su alegría vasca: “Que el no estaba para tonterías y que lo dejaran morir en paz”.
En mis primeros años de universidad más de una vez fui a visitarlo simplemente para hablar con alguien, escuchar sus consejos y su preocupación por la falta de vocaciones Carmelitas. Y aunque muchas veces se que el, porque no tenía pelos en la lengua para decírmelo, estaba en contra de mis decisiones en materia religiosa me alentaba a seguir amando al Dios cristiano.
Hace menos de siete meses lo vería por última vez, ya no estaba en Santa Martha lo habían trasladado a la que sería su última morada: la Parroquia de Lambramani. Ya arrastraba los pies y los años se dejaban ver en su rostro. Pero me saludo, me reconoció y me volvió a preguntar como estaba mi familia. Fue en ese momento que vinieron a mi memoria todos estos recuerdos.El día domingo nos enteramos de su muerte ocurrida el día anterior. No se ha quien le impresionó más la noticia, si a mis padres o a mi. Una vez me dijeron, que Dios es como un agricultor que saca los frutos de la tierra cuando ve que estos ya están maduros. Creo que en este caso, y Dios perdone mi duda, Dios no estaba esperando que el Padre Ireneo madure para llevarselo, sino que lo dejaba en la tierra para que ayudase a otros a madurar.

El TLC y el Agro Nacional


Artículo publicado el jueves 07 de febrero de 2008 en el Diario "El Pueblo"

Hace menos de dos semanas se difundieron dos noticias que estaban relacionadas al TLC firmado entre Perú y Estados Unidos de Norteamérica. Por un lado el ex-candidato Jhon Edwards (del Partido Demócrata) afirmaba que el convenio generaba un impacto negativo a los norteamericanos dedicados a faenas agrícolas; por otro lado, el Presidente Bush agradecía, en su último mensaje al Congreso de la Unión, su apoyo a la firma del TLC con el Perú y hacia pedido de que este pueda ser extendido a otros países de nuestra región.
Las dos informaciones han pasado desapercibidas en los medios de comunicación nacionales. Realmente resulta preocupante notar que nuestros vecinos del norte (la primera economía del mundo) están más preocupados de la implementación del TLC con el Perú que nosotros en prepararnos para su llegada. No es difícil darse cuenta que nuestro país, en todos sus niveles de gobierno, esta perdiendo la brújula frente a un hecho que puede cambiar nuestras perspectivas de desarrollo para bien o para mal. Entre los distintos sectores el agro es el que nos debe de preocupar más.
Ejemplos como la experiencia mexicana (que hace poco ha estado en huelga pidiendo la negociación del capítulo referido a la agricultura en su TLC) demuestran que si el sector agrícola no esta preparado para afrontar este tema puede caer en quiebra, con la esperada perdida de empleos.
El Gobierno Central debe de pensar la manera de apoyar a los sectores que van a verse necesariamente perjudicados con el TLC, como es el caso del sector agrícola. El Gobierno Central ofreció un sistema de compensación a este sector, pero hasta ahora no se siente ningún tipo de efecto positivo entre los agricultores.
El sector Publico debe recordar que uno de los principios fundamentales de su actuar es la subsidiariedad que no es otra cosa que la facultad que tiene el actor mayor de realizar las labores correspondientes al actor menor cuando este no puede realizarlas, y esto se da esencialmente en el caso de nuestro pequeños y desorganizados agricultores que necesitan que el Estado intervenga.
Esta intervención no la planteamos solamente con la perspectiva de subsidios económicos, que hay que ver si tenemos recursos para ellos, por el contrario hablamos de tareas más sencillas y viables: como la planificación agrícola, la búsqueda de mercados para los productos de nuestros agricultores locales y cuando ninguna de estas dos alternativas funcione la reconversión de cultivos.
El Régimen debe de buscar Gestores Públicos que promuevan el desarrollo de capacidades productivas en la población perjudicada, esta es la subsidiariedad que sugerimos se aplique. La capacitación es un gasto que puede ser subsidiado por el Estado.
Naturalmente no estamos a lado de propuestas trasnochadas que recurren a una utopía marxista que plantea que todo trato con Estados Unidos es malo; por el contrario creo que si nosotros aprovechamos esta puede ser nuestra mayor oportunidad de crecimiento ya que en combinación con el aumento de tierras de cultivo, gracias a proyectos como Angostura, puede significar más empleo y desarrollo en nuestro país. Pero las autoridades políticas deben de prepararse o pedir la colaboración de las personas que puedan hacerlo.

¿Por qué Angostura?


Artículo publicado el domingo 27 de enero de 2008 en el Diario "El Pueblo"

Angostura ha sido un proyecto que desde su nacimiento ha contado con el interés tanto del empresariado local, como del pequeño agricultor; pasando por los sindicatos, universidades y los colegios profesionales, y por supuesto el actor político.
Hacer el estudio de factibilidad del proyecto fue gracias al apoyo del empresariado, mas sin la aprobación de todos los actores locales esta medida pudo haber sido mal interpretada Una felicitación a esta unión de arequipeños que sin importar diferencias de opinión y de criterio lograron dar una sola voz a este pueblo honrado y valiente que nos da cobijo, demostrando que todos somos hermanos por el hecho de vivir al pie del Misti.
Para lograr este entendimiento tuvieron que renunciar a sus intereses particulares con miras a lograr el Bien Común. El Bien Común, como sabemos, son las condiciones necesarias para que la persona pueda desarrollarse independientemente. Angostura, de esta manera, es una muestra perfecta de lo que puede lograrse si se tiene en claro que primero es el Bien Común antes que sus intereses particulares.
Cada uno de los arequipeños sin agua, con condiciones de trabajo agrario deplorable e incluso el empresario que apuesta por el sector agrícola va poder verse beneficiado, se están abriendo las puertas para lograr desarrollarnos.
No afirmamos que esta sea la puerta para el paraíso. Por supuesto que tenemos que tomar otras medidas igual de importantes, como la llegada del gas natural o el advenimiento de otras industrias que promuevan el crecimiento económico.
Pero si se ha dado un importante primer paso, una muestra clara que en Arequipa, desde las diferencias logramos la unidad. Que desde el reconocimiento de nuestras peculiaridades podemos ponernos de acuerdo en algo. Tenemos la satisfacción de afirmar sin temor a equivocarnos de que en Arequipa el diálogo si funciona, nosotros podemos lograr tener una sociedad más justa y equilibrada.
Tenemos nuestros problemas personales, tenemos nuestros problemas grupales. Pero ante todo tenemos nuestros problemas sociales y humanos, nuestros problemas colectivos y nuestras necesidades regionales. Luchemos para superarlas y demostrar, como ya lo hemos hecho, que podemos alcanzar el Bien Común, que podemos juntos obtenerlo.
Las puertas están abiertas siempre al diálogo, con esa apertura arequipeña que nos permite incorporar en cada momento a más personas dentro de nuestra identidad. Una identidad en constante cambio pero clara en su mira de lograr la paz y la justicia social. Una identidad que sufre cada vez que ve a uno de los nuestros pasando hambre y frío. Una identidad solidaria pero progresista que cree y apoya la excelencia particular del arequipeño y que desea darle las condiciones para lograrlo.
Lograr el Bien Común ha pasado de ser una tarea Nacional a una tarea Regional, esto es parte de la descentralización, que no solo es dar un par de prerrogativas más de mando a los alcaldes y presidentes regionales.
Muy buena la primera jugada, pero espero celebrar las que se nos vienen

Los Sin Casa en Arequipa y la lluvia


Artículo publicado el miercoles 23 de enero de 2008 en el Diario "El Pueblo"

Arequipa esta pasando por una temporada de lluvias, que ha comparación de los años anteriores muestra un crecimiento significativo; dentro de lo bueno que ha traído esto a la ciudad esta la garantía de que las reservas de agua para este año, tanto para el sector agrario como para consumo urbano, están cubiertas. Pero a la par, la presencia de este fenómeno natural pone a la luz tres problemas constantes en Arequipa: la falta de planificación pública, el desorden urbano y lo que es más lamentable la falta de preparación por parte de la población para enfrentar estas consecuencias.
Hay gente, como sabemos, que ha perdido económicamente estos días: los vendedores ambulantes, la gente que por distintos motivos no acondicionaron sus viviendas para aguantar este temporal, etc. Pero hay personas que la han pasado peor: Los sin casa. Ellos son a los que nos hemos acostumbrado a ver en las calles, los que sabemos que por las noches se repliegan debajo de los portales de la Plaza de Armas o en la vía pública a descansar mientras caminamos en medio de ellos desconociéndolos.
Algunos de ellos victimas del alcohol u otro mal social igual de grave; pero la mayoría arequipeños pobres, hombres y mujeres que por necesidad y sin contar con un apoyo inmediato luchan por sobrevivir. Nosotros les hemos dado la espalda.
En estos días la opinión pública y los medios de comunicación se han dedicado a criticar los errores por omisión cometidos por las autoridades locales en lo que se refiere a la calidad de nuestras vías de comunicación así como a la falta de un sistema de alcantarillado. ¿Pero ellos?, ¿quién habla por ellos?, ¿quién se dedica a pensar en estos arequipeños?. Es lamentable pensar que ya han dejado de importarnos.
Debemos recordar que la dignidad del ser humano es igual en todos: desde el sano al enfermo, desde el rico al pobre, desde el líder político–social hasta el común de los ciudadanos, desde el niño al anciano. Tenemos que tener siempre presente que debemos tratar a los otros tal como querríamos que ellos nos tratasen, pero dudo que alguien en su sano juicio desease recibir la atención que nosotros estamos dándoles a nuestros conciudadanos que la están pasando mal en estos momentos, si algún día caemos en necesidad.
Ellos también son arequipeños. Nosotros que estamos prestos a reconocer la dignidad de nuestra ciudad y lograr que se respete sobre los abusos que enemigos tanto externos como internos desean perpetrar en contra de nuestro desarrollo, no nos olvidemos de ellos que también son hijos de nuestra tierra de igual valía e identidad que nosotros.
La dignidad no sólo se ve agredida cuando vemos como matan a alguien sin sentido en el África, cuando vemos una violación contra el principio de no discriminación en Europa, o cuando somos testigos de un secuestro en Colombia. Las violaciones contra la dignidad las tenemos a lado de nosotros, en la persona que sufre y no le prestamos atención mirándolos con desdén.
Nosotros que defendemos la identidad de nuestro pueblo, que nos unimos a la protección y engrandecimiento de nuestra ciudad, debemos también de entender que si sólo uno de los nuestros sufre todos sufrimos. Ahora, cuando veamos caer la lluvia de nuestro cielo arequipeño, pensemos por un momento en nuestros hermanos y exijamos a las autoridades, pero ante todo a nosotros mismos, ayudar a los que realmente lo necesitan en este momento: los sin casa arequipeños.