jueves, 31 de julio de 2008

La Segunda Oportunidad



Artículo publicado el miercoles 30 de julio del 2008 en el Diario "El Pueblo"

El día jueves pasado, mientras caminaba con mis padres por el centro de la ciudad, se me acerco un joven pidiendo mi firma para la revocatoria del Presidente Regional y del Alcalde Provincial. Aproveche este momento para preguntarle al solicitante de mi rúbrica, cual era el motivo por el que se solicitaban estas revocatorias. El me contesto: “Que era porque el alcalde estaba trabajando mal y el señor Guillen peor”. Seguí preguntando y su incomodidad se comenzaba a manifestar, así que decidí despedirme haciendo caso omiso a su solicitud. El siguiente sábado, por medio de la prensa, nos enteramos de que no se habían recolectado las firmas suficientes para iniciar ningún proceso de revocatoria a las autoridades ya mencionadas.
El proceso de revocatoria es una opción que tiene una comunidad para apartar de su cargo a la autoridad local o regional legítimamente elegida que se considera no esta haciendo bien su trabajo. Este derecho es discutible, ya que algunos consideran que el mismo se ciñe como una espada de Damocles sobre las cabezas de las autoridades políticas haciendo que estas se dediquen, generalmente, a realizar proyectos populistas en lugar de proyectos de desarrollo con el único fin de poder conquistar la mayor cantidad de gente a su favor.
Cualquier persona, al analizar el fracaso del proceso de revocatoria iniciado en nuestra región y provincia, pensaría que la popularidad de las dos autoridades arriba mencionadas es de sumo grado y que por esto estas intenciones naufragaron. Pero al momento de observar las encuestas de opinión, hallamos que por el contrario sus índices de aprobación son harto vergonzantes.
Entonces ¿Qué paso? La pregunta es muy simple de responder. Gracias a los organizadores de estos procesos no se ha dado la revocatoria. No insinúo que estos hayan estado en acuerdo con las autoridades políticas, si no que su nivel de organización y el mensaje que ellos llevaban era negativo, además la propuesta no logro ser comunicada, ya que ellos mismo no sabían que era lo que proponían. Simplemente solicitaban el apartamiento de estas autoridades políticas sin mostrarnos un “nuevo camino”.
Además, las calidades políticas de los organizadores son cuestionadas por muchos integrantes de nuestra comunidad. Más claro, como decía mi abuela: “Para hacer una buena tortilla, lo primero es tener buenos huevos”.
Se cometieron errores, y eso produjo el fracaso del proceso de consulta popular, ahora estos señores tendrán que esperar otro año para volverlo a intentar. Me imagino que las discusiones ente los organizadores deben de ser en este momento peliagudas y ya estarán buscando algún fantasma estatal o de derecha para lograr achacar todos sus errores como es tradicional en estos sectores izquierdistas.
Lo único que temo, y habiendo pasado más de una semana de esto, es que la soberbia pueda apoderarse de nuestras autoridades. A don Simón y don Juan Manuel, tenemos que hacerles recordar que esto no significa que el pueblo los quiera, ya que las encuestas nos demuestran todo lo contrario. Esto solamente manifiesta que a los enemigos que tenían les faltaba preparación suficiente, pero en el futuro puede venir gente más capacitada a solicitar sus cabezas.
Así que a poner ganas por Arequipa y a sacarla para adelante, porque no tienen laureles donde dormir. Y Agradezcan esta segunda oportunidad política que la vida les brinda.

miércoles, 9 de julio de 2008

¡Dictador no Don Alvaro!


Artículo publicado el martes 08 de julio del 2008 en el Diario "El Pueblo"

Álvaro Uribe, Presidente Colombiano, es el líder latinoamericano más popular de la región; 84% de los colombianos considera que su gestión realmente ha reducido el crimen organizado representado en los dos grandes flagelos que tiene Colombia: El terrorismo y el narcotráfico. Como socialcristiano, no puedo estar más que feliz y orgulloso de tener un líder que apoyado por el estimado partido conservador, logro demostrar que la democracia puede luchar contra los delincuentes.
Pero a veces los grandes hombres cometen errores. El día jueves 26, Don Álvaro anuncio, a través de un mensaje a la nación, su intención de convocar al Congreso Colombiano para que revise un fallo dado por la Corte Suprema de Justicia que le impediría realizar un probable tercer mandato.
Por supuesto, y a manera de comentario, los partidos de la oposición han salido al frente como abanderados de la democracia, a decirle que no. Cabe señalar que esos mismos partidos fueron los que intentaron negociar con la guerrilla hace algunos años y los que muchas veces se han visto acusados de recibir financiamiento del narcotráfico para sus campañas electorales. Pero el argumento ad-hominem (criticar una posición por la calidad y calificación de la persona que lo emite y no por el contenido de la crítica o comentario), tiene que ser dejado de lado y decir la verdad. Señor Uribe los liberales tienen razón.
Un sistema democrático, se caracteriza por la constante realización de procesos electorales que permitan la renovación de los cuadros nacionales de gobierno, la auditoria a las gestiones anteriores, y el fortalecimiento de instituciones y no de personas.
Los latinoamericanos que hemos tenido que convivir con presidentes populares que intentan enquistarse en el poder, como es el caso de Fujimori en nuestro país, o actualmente el caso de Chávez en Venezuela, somos testigos de las consecuencias que tal actitud puede traer en la población y en el Estado. Naturalmente hay una distancia en las calidades morales y éticas de los anteriormente mencionados y Uribe, pero aún así el apreciado mandatario colombiano intenta cometer un acto que nos resulta criticable e imprevisible en él.
Vemos en Uribe el líder de la región que le puede hacer frente a las posiciones trasnochadas que intentan encender la pradera. La realidad latinoamericana ha demostrado que Brasil no desea establecerse como líder en la región y los problemas internos que esta teniendo Argentina y Chile impide que estos países puedan tener algún tipo de liderazgo; además nuestro querido y amistoso México esta muy lejos de preocuparse en otro tema que no sea sus relaciones con su vecino del norte.
Sólo quedan Perú y Colombia. Sabemos que nuestro mandatario no se atreve a criticar abiertamente al que puede ser en el futuro un interesante inversionista. Uribe con sus problemas internos y externos, no teme asumir una posición de denuncia de estas posiciones de izquierda radical que tanto daño nos hacen.
Pero toda esta actitud se desdibuja cuando un Presidente, sea quien sea, sin importar su popularidad o no, intenta aprovecharse de este fenómeno efímero de la popularidad para trastocar las instituciones democráticas con el único fin de permanecer en el poder.

miércoles, 2 de julio de 2008

Escritor si, político no


Artículo publicado el miercoles 02 de julio del 2008 en el Diario "El Pueblo"

Cuando tenía diez, allá por 1990, mi madre me llevaba a distribuir propaganda política a favor de Vargas Llosa. Mi querida progenitora era miembro de la Alianza Fredemo, incluso llego a participar como personera de dicho movimiento. Recuerdo las lágrimas que cayeron cuando anunciaron la derrota del que todos considerábamos ya Presidente. El respeto y aprecio que tengo a tan ilustre peruano nació en ese momento.
Cuando alguien menciona a Vargas Llosa lo primero que viene a la mente es el de su calidad innegable como escritor. Reconocemos en él al hombre que ha logrado dar cátedra universal en este rubro. Las traducciones de sus obras han permitido a los círculos académicos en el mundo conocer a fondo la problemática latinoamericana y especialmente la peruana.
Después de su intento fallido de llegar al gobierno de nuestro país, el se alejo completamente de la arena política hasta mediados de la década pasada en que comenzó a salir a la palestra, primero a través del sano ejercicio de la escritura y posteriormente con las entrevistas que a tan célebre compatriota realizan. Pero es en los últimos años en que vemos en Vargas Llosa un acatamiento casi ciego a los principios liberales en materia económica, social y política que resulta completamente criticable en gran medida por distintas tiendas políticas y sectores del país.
Tal vez una de las expresiones que Vargas Llosa ha tenido recientemente sea la que más nos haya incomodado. Nuestro Presidente, hace cerca de un mes, cometió lo que muchos llamaron “una gran patinada”, y tan grande seria esta que sus ministros y el mismo tuvieron que salir al frente para “explicar” sus afirmaciones. No fue otra que su posición en torno a la venta de gas a nuestro hermano país de Chile.
Después de esta corrección, que a muchos sectores nos causo tranquilidad, ya nos olvidábamos del tema. Pero sucedió lo inesperado ya que nos dimos con la sorpresa que esta posición había encontrado en Vargas Llosa un defensor gratuito y de prestigio.
El afirmo, en una entrevista dada al Diario “El Mercurio” de Chile, que la mayoría de peruanos estamos a favor de la venta de gas a nuestro vecino del sur y que, los que estaban en contra, era un grupo de nacionalistas de izquierda que trataban de encender un conflicto ya casi olvidado. Pero hay muchos que no somos nacionalistas, y menos de izquierda, que no compartimos la opinión de tan insigne peruano.
El tema de la no venta de gas a Chile no pasa por el hecho de la enemistad, existente o no, con nuestro vecino del sur. El razonamiento no es malicioso sino de requerimientos energéticos. Es muy simple, si una economía crece, como es el caso de la peruana, existen más empresas que generan más trabajo obteniendo los trabajadores mayores recursos. Por lo tanto, las empresas como los trabajadores requerirán más energía. Además, con la constante subida del precio del petróleo (esta semana llego a 140 dólares el barril), nos conviene tener reservas para lo que puede venir.
Vargas Llosa trata siempre, como lo hacen los sectores conservadores de nuestro país, de tachar de izquierdistas trasnochados a los que no comparten su opinión. No se atreven a discutir el tema con argumentos técnicos y menos políticos, sino simplemente opinan sin conocer las razones de los que no opinamos como ellos
Nunca podremos poner en duda las calidades literarias de nuestro coterráneo, pero si sus opiniones políticas que a la larga desdibujan a nuestro país en el continente, haciéndonos ver como un conjunto de radicales enemigos de Chile. Me pregunto: ¿Quién realmente es el trasnochado?