

Artículo publicado el miercoles 30 de julio del 2008 en el Diario "El Pueblo"
El día jueves pasado, mientras caminaba con mis padres por el centro de la ciudad, se me acerco un joven pidiendo mi firma para la revocatoria del Presidente Regional y del Alcalde Provincial. Aproveche este momento para preguntarle al solicitante de mi rúbrica, cual era el motivo por el que se solicitaban estas revocatorias. El me contesto: “Que era porque el alcalde estaba trabajando mal y el señor Guillen peor”. Seguí preguntando y su incomodidad se comenzaba a manifestar, así que decidí despedirme haciendo caso omiso a su solicitud. El siguiente sábado, por medio de la prensa, nos enteramos de que no se habían recolectado las firmas suficientes para iniciar ningún proceso de revocatoria a las autoridades ya mencionadas.
El proceso de revocatoria es una opción que tiene una comunidad para apartar de su cargo a la autoridad local o regional legítimamente elegida que se considera no esta haciendo bien su trabajo. Este derecho es discutible, ya que algunos consideran que el mismo se ciñe como una espada de Damocles sobre las cabezas de las autoridades políticas haciendo que estas se dediquen, generalmente, a realizar proyectos populistas en lugar de proyectos de desarrollo con el único fin de poder conquistar la mayor cantidad de gente a su favor.
Cualquier persona, al analizar el fracaso del proceso de revocatoria iniciado en nuestra región y provincia, pensaría que la popularidad de las dos autoridades arriba mencionadas es de sumo grado y que por esto estas intenciones naufragaron. Pero al momento de observar las encuestas de opinión, hallamos que por el contrario sus índices de aprobación son harto vergonzantes.
Entonces ¿Qué paso? La pregunta es muy simple de responder. Gracias a los organizadores de estos procesos no se ha dado la revocatoria. No insinúo que estos hayan estado en acuerdo con las autoridades políticas, si no que su nivel de organización y el mensaje que ellos llevaban era negativo, además la propuesta no logro ser comunicada, ya que ellos mismo no sabían que era lo que proponían. Simplemente solicitaban el apartamiento de estas autoridades políticas sin mostrarnos un “nuevo camino”.
Además, las calidades políticas de los organizadores son cuestionadas por muchos integrantes de nuestra comunidad. Más claro, como decía mi abuela: “Para hacer una buena tortilla, lo primero es tener buenos huevos”.
Se cometieron errores, y eso produjo el fracaso del proceso de consulta popular, ahora estos señores tendrán que esperar otro año para volverlo a intentar. Me imagino que las discusiones ente los organizadores deben de ser en este momento peliagudas y ya estarán buscando algún fantasma estatal o de derecha para lograr achacar todos sus errores como es tradicional en estos sectores izquierdistas.
Lo único que temo, y habiendo pasado más de una semana de esto, es que la soberbia pueda apoderarse de nuestras autoridades. A don Simón y don Juan Manuel, tenemos que hacerles recordar que esto no significa que el pueblo los quiera, ya que las encuestas nos demuestran todo lo contrario. Esto solamente manifiesta que a los enemigos que tenían les faltaba preparación suficiente, pero en el futuro puede venir gente más capacitada a solicitar sus cabezas.
Así que a poner ganas por Arequipa y a sacarla para adelante, porque no tienen laureles donde dormir. Y Agradezcan esta segunda oportunidad política que la vida les brinda.

