
Artículo publicado el Viernes 26 de febrero de 2010 en el diario "El Pueblo"
Cuando estudiaba hace más de 10 años derecho constitucional en pregrado, recuerdo como el Dr. Magdiel Gonzales nos decía que el único papel real que tiene el Primer Vicepresidente en nuestro país es el de suplantar al Presidente cuando se va de viaje, se enferma o muere, después de eso no era otra cosa más que un artículo decorativo en Palacio de Gobierno; es lamentable pero el sistema jurídico lo ha prescrito así. Mas el actual Primer Vicepresidente, Luis Giampietri ha demostrado tener opinión propia, algo extraño en la tradición política nacional.
La opinión particular del Vicepresidente ha sido en torno a un tema áspero para el gobierno central: el dar un bono extraordinario para los efectivos policiales y militares. Uno puede estar en contra o a favor de dicha medida, personalmente me encuentro totalmente en contra, pero reconozco el derecho de opinar de todos los ciudadanos al respecto, especialmente de un líder político como resulta siendo el congresista y primer Vicepresidente de nuestra patria.
Giampietri ha ejercido su derecho a opinar libremente en un tema que resulta de conciencia y conocimiento propio por su calidad de antiguo integrante de nuestra marina; este derecho constitucional nunca debe de ser negado aunque muchas veces vaya en contra de supuestas lealtades políticas que encierran un servilismo sin sentido propio de vasallos más que de autoridades.
Vasallos como Vilchez y Belaunde que se han olvidado que son Ministros de Estado y actores pensantes, para considerar que estamos en una monarquía en la cual solo cuentan las posiciones y opiniones del rey y no del resto. Hay que hacerles recordar que son ministros no secretarios personales de la presidencia de la república. Ellos se han atrevido a atacar al Vicepresidente por opinar, es decir por pensar, cuestión que considero ilógica e incluso antijurídica.
El Presidente García a puesto paños fríos alegando incluso los saludos de besos que realiza con el segundo magistrado del ejecutivo; esto entraña un sarcasmo muy poco digno del sucesor de Haya, mala estrategia para quien dice conducir nuestra nación a un futuro promisorio.
El futuro de Giampietri, si ya estaba alejado del ejecutivo se ve incluso más sombrío, vemos como se han ido alejando del presidente las figuras que tienen opinión particular, sea lo que suceda es admirable poder afirmar que después de tiempo tenemos un Vicepresidente que piensa y que dejo de ser un vasallo más del Presidente de la República.


