jueves, 23 de julio de 2009

EL RETORNO DEL PRI


Artículo publicado el día 23 de julio de 2009 en el diaio "El Pueblo"


Hace dos años por estas fechas tome un taxi que me llevo de Colonia Santa Fe a Lomas de Chapultepec, en México D.F. Como es mi costumbre me dedique a hablar con el señor conductor, puesto que resultaba muy grato tratar a la gente mexicana antes del retorno a nuestra patria.
Estaba trabajando en ese entonces para el Partido Acción Nacional (PAN) y la charla, por sentido natural, giro en torno a la política mexicana. Cabe recordar, antes de todo, que el mexicano en general tiene en su memoria un recuerdo ingrato de los sangrientos hechos ocurridos en la Revolución de inicios del siglo pasado, lo que ha llevado a una aceptación unánime del sistema democrático que con todos sus defectos, y créanme que los mexicanos han aguantado casi todos, es el mejor camino para garantizar una gobernabilidad pacífica.
El señor taxista compartía mi orgullo por la entrada al poder del PAN en el año 2000, llevando como presidente a Don Vicente Fox Quezada, después de 70 años en los cuales el Partido Revolucionario Institucional (PRI), había echo sucumbir a la nación de Moctezuma a un proceso de desintegración y de pobreza inimaginables. El PRI significo la institucionalización de la corrupción en el espectro político mexicano, generando los problemas que son tan característicos de las naciones latinoamericanas, incluyendo asesinatos, robos de ánforas electorales y todo lo que nuestra imaginación puede crear.
Por suerte Don Vicente llego y puso las cosas en orden. El problema surge cuando Don Felipe Calderón, segundo presidente miembro del PAN, es elegido presidente. Desde el inicio, gracias a las campañas de Andrés Manuel López Obrador del PRD (Partido de la Revolución Democrática), se puso en entredicho la honestidad de su elección, entrando Calderón con un importante sector de la población en contra.
Después de tres años de un gobierno exitoso que ha incluido medidas económicas acertadas, la popularidad presidencial aumento y ya no se duda de la elección de Don Felipe. Pero ¿qué ha pasado con el PAN?
El PAN, se sentó en sus laureles y pensó que la popularidad presidencial se iba a capitalizar hacia su partido, mientras tanto el PRI inicio una campaña de reconcomiendo de sus errores del pasado y pidió perdón a la población. Todo esto ha provocado una aplastante derrota del PAN en las últimas elecciones al parlamento Mexicano.
Esto ha generado que Don Felipe anuncie la concertación en políticas públicas para asegurar la gobernabilidad mexicana y que el Presidente del PAN renuncie y se avizore una época de revisión en el socialcristianismo mexicano. Y todo esto por una lección que nuestros políticos peruanos deben aprender: se puede tener todas las intenciones de hacer un buen gobierno pero si te alejas de tu pueblo este te repudia a la larga.
Parece que se viene un retorno del PRI que espero no suceda. Ojala que de las filas panistas resurja un líder socialcristiano a carta cabal para lograr el éxito mexicano y que las lección mexicana cale en los partidos políticos peruanos, especialmente en el gobernante aprismo, para acercarse más a los intereses reales de la población y no sentarse en unos laureles no ganados.

martes, 21 de julio de 2009

¿Qué será de Velásquez Quesquén?



Artículo publicado el día 21 de julio de 2009 en el diario "El Pueblo"





Históricamente lo presidentes de nuestro país han tenido una extraña fijación en los funcionarios de Lima para elegir a sus más cercanos colaboradores, ignorando que en las regiones el recurso humano es muchas veces superior al capitalino. Parece que durante la segunda gestión de García esto ha cambiado, sus dos últimos Presidentes del Consejo de Ministros han sido del interior del país, y la presencia de ministros con naciente provinciana va en aumento.
Pero el hecho de haber nacido en provincia no lo hace a uno automáticamente bueno para un cargo público, esto se demuestra con la inclusión de Velásquez Quesquén, un abogado lambayecano de las filas del partido de gobierno como Premier. Anteriormente Velásquez ha sido Presidente del Congreso Nacional, teniendo una de las actuaciones más deslucidas de los últimos tiempos. Algunos pensábamos que en lugar de figurar todavía como opción política debieron de enviarlo a las catacumbas de el partido de la estrella solitaria.
Enumerar sus errores no me permitirían concluir con mi artículo, solamente basta mencionar unos cuantos: La impopular ley de aguas, los bonos de combustible para congresistas, lo de su secretaria millonaria y por último la negativa a debatir las derogatorias planteadas por los habitantes de nuestra Amazonía.
Parece que Velásquez Quesquén puede generar más decepciones que orgullos cuando hace ejercicios de liderazgo. Sus dotes de fiscalizador son innegables, pero como presidente del legislativo su actuación fue decepcionante. Además no ha tenido ningún tipo de experiencia como gestor público, siendo esto de suma importancia al momento de juzgar las dotes que debería de tener el segundo funcionario del ejecutivo, su nombramiento nos parece muy arriesgado.
La figura de Velásquez Quesquén se ha tornado, para decirlo menos, debatible. Su nombramiento no hace otra cosa que reafirmar la idea que son muy pocos los apristas que pueden o están capacitados para ocupar cargos públicos, ya que el resto estarían imposibilitados de ejercer esta labor. Hubiera sido preferible la presencia de un técnico independiente y no de un partidario de Haya de la Torre.
El Presidente García desea que este sea su último gabinete. A nosotros no nos queda otra cosa que desearle buena suerte y esperar que así sea, pero a la par rogar para que el Gabinete liderado por el Ex Presidente del parlamento no cometa los errores que han caracterizado a su persona.

sábado, 18 de julio de 2009

Todos con Zelaya


Artículo publicado el día 18 de julio de 2009 en el diario "El Pueblo"


El domingo 28 de junio, día en que solemos despertarnos tarde en mi casa, nos dimos con la ingrata sorpresa del golpe de Estado sucedido en la centroamericana república de Honduras. Un hecho que produce una mancha imborrable en la frágil historia democrática de este hermano país.
Fue un acontecimiento inimaginable el poder ser testigos de como en pleno siglo XXI podían entrar las tropas, sacarlo en pijama y embarcar a un presidente rumbo al extranjero, un planteamiento digno de cualquier república bananera del siglo pasado. Este tipo de hechos tan comunes antes, es de recordar el derrocamiento del presidente Belaunde en nuestro país, estaban comenzando a ser borrados del pensamiento colectivo latinoamericano.
Posteriormente, se reuniría el parlamento nacional y elegiría a Roberto Micheletti como presidente, argumentando un supuesta renuncia y posteriormente, después del desconocimiento de Zelaya de está, una serie de actos delictivos aparentemente producidos por el presidente durante el ejercicio de sus funciones.
No comparto para nada la forma de pensar, el ideario o el planteamiento político social que el presidente Zelaya intenta plantear en Honduras. Su afinidad al gobierno chavista y su inclusión en el ALBA, hacen prever que al igual que Nicaragua la influencia de la izquierda va a ser radical en los próximos años, con su respectiva carga negativa ya demostrada en la historia.
Pero al igual que todos los demócratas del hemisferio, no podemos quedarnos callados frente a un acto de barbarie que va contra los principios democráticos que deseamos para nuestro mundo. Si tenían que sacarlo que lo hagan por la vía legal no por un golpe de Estado. Es impensable como el parlamento nacional puede haberse prestado al juego de un grupo de militares opresores de la causa democrática.
Zelaya hace una semana intento retornar a su país pero se lo impidieron, lo anecdótico es que afirman que ha cometido muchos delitos: ¿no hubiera sido mejor dejarlo entrar y juzgarlo? Mas no se lo permitieron ya que consideraban que era un “peligro para el país”.
La ONU, la OEA, la UE, la CAN, etc., se han pronunciado en contra de este hecho, los países latinoamericanos en conjunto han expresado su extrañeza y desconcierto frente a esta arremetida de los no creyentes en el sistema democrático. Son pocos en el mundo que siguen las ideas de Zelaya, pero lo reconocemos como presidente democrático y como tal tiene que ser respetado y cumplir el mandato dado por el honorable pueblo Hondureño.
La noticia no ha sido cubierta con la suficiente y necesaria cobertura por los medios nacionales, no se porque. Sería bueno dejar un momento de lado la “abenciomanía” o la “marcoantoniomanía”, y ponerse a pensar en la solidaridad latinoamericana y en la defensa de los sistemas democráticos de nuestra región. Porque en este punto no puede haber discusión, seamos de derecha, izquierda o centro, ante todo somos demócratas y se debe de exigir el retorno del Presidente Zelaya como el único y reconocido Presidente de Honduras.

jueves, 16 de julio de 2009

Sonia Sotomayor: ¿La esperanza Hispana?



Artículo publicado el día 16 de junio de 2009 en el diario "El Pueblo"





Los sucesores de Pericles, como nos suelen decir a los abogados, reconocemos en la norma una de las principales fuentes del Derecho, pero afirmamos que siempre el peso de los fallos emitidos por los magistrados, especialmente cuando son dados por los Supremos, tienen una importancia trascendental ya que constituyen la interpretación de la norma dada por los legislativos. A la par, entendemos que muchas de las leyes que en la actualidad regulan a la población latinoamericana han tenido sus antecedentes en sistemas que cuentan con una tradición de imparcialidad en la administración de justicia.
Uno de los sistemas que más influye en la judicatura en Latinoamérica es el de Estados Unidos de Norteamérica. Desde hace mucha data los fallos del Tribunal Supremo Norteamericano han sido tomados como referente para el análisis doctrinal del derecho en nuestros países. Las características propias del Supremo Norteamericano, el poder casi total y de por vida que tienen sus miembros, garantiza la suficiente imparcialidad de criterio tan necesaria cuando se emite justicia.
Dentro de las atribuciones que tiene el Presidente Obama esta el nominar a personas para el cargo de miembros del Tribunal Supremo. Este Presidente no tuvo mejor elección al nominar a una hija de padres puertorriqueños, católica progresista y que proviene de un sector socio-económico medio bajo a este honorable puesto, hablamos de Sonia Sotomayor, una hispana que cumplió el sueño americano.
Sotomayor ha estado presente en las tres últimas listas de nominaciones al Supremo Norteamericano, tanto por el lado demócrata como por el republicano. Se la reconoce como una luchadora incansable en el competitivo mundo judicial y académico de nuestro vecino del norte. Al analizar los fallos emitidos por tan ilustre magistrada, uno encuentra una luz de esperanza para las minorías, a veces tan discriminadas en la primera potencia del mundo. Resulta aparte de todo esto un gesto alentador, ya que estando pronto a ser discutida la reforma migratoria por parte del parlamento norteamericano se haya nombrada para un cargo tan importante a una hispana.
La decisión se encuentra ahora en manos del sistema legislativo de este país, en este momento se hallan en las audiencias de ratificación. Ellos tienen la oportunidad de reivindicar a los hispanos residentes dándoles por fin un puesto en el Supremo que muchas veces ha sido necesario para poder hacer oír su voz. Si Dios, como afirma el lema norteamericano, protege a Estados Unidos estamos seguros que pronto celebraremos la nominación de Sotomayor como miembro asociado del Tribunal Supremo Norteamericano.

martes, 14 de julio de 2009

Evo: ¿Presidente o dirigente?




Artículo publicado el día 01 de julio de 2009 en el diario "El Pueblo"

Años atrás, la verdad es que no recuerdo hace cuantos, mis padres decidieron realizar un viaje familiar a Bolivia, tierra en la cual tengo muchos parientes viviendo. Tuve la suerte en ese viaje de poder conocer una cultura que no puede tener un calificativo más exacto que “hermana” de la nuestra. Resulta casi imposible entender como dos pueblos que debieron de tener un destino común hayan resultado divididos por una línea imaginaria que no hace otra cosa que diferenciar lo similar. Los destinos de estas dos naciones latinoamericanas resultan complementarios y dependientes la una de la otra.
A parte de las razones históricas, el intercambio comercial que se suscita entre el país altiplánico con el sur del nuestro es realmente significativo. Se han generado unos lazos económicos que son imposibles de cortar. Este tipo de vínculos económicos, sociales y culturas generan que las declaraciones producidas en cualquiera de los lados de la frontera resulten delicadas dentro de la percepción de nuestros vecinos.
Durante los lamentables acontecimientos sucedidos en Bagua fuimos testigos de un impase de esta índole. El Presidente Morales en un olvido de la delicadeza y la prestancia que le inviste su magistratura llego a afirmar que el enfrentamiento ocurrido en la selva de nuestro país no era otra cosa que un genocidio en contra de la población nativa. Como todos sabemos, un genocidio no es otra cosa que una eliminación sistemática de un grupo humano motivada por múltiples factores, en este caso sería el racial. Hablamos por lo tanto de un proceso que involucraría instituciones estatales que tendrían como objetivo desaparecer a un grupo humano tan apreciado como el selvático. Acusación que resulta por lo menos delicada teniendo en perspectiva una situación como la actual.
Personalmente me considero un crítico del gobierno aprista, incluso llego a señalar que el problema generado en la Amazonía de nuestro país es fruto de la incapacidad de este gobierno para el dialogo y el reconocimiento de los otros como parte integrante de nuestra nación, con su propio objetivo de desarrollo e ideales dignos de respeto. Esta incompetencia debe de traer consigo la caída de un gabinete que ha demostrado su ineficiencia para sostener una conversación alturada con los ciudadanos. Pero de allí a sostener la posibilidad de un genocidio por parte del Estado, hay mucho trecho. Hubo errores gravísimos de comunicación e incluso responsabilidades, pero genocidio no creemos.
Además debemos hacer recordar al Presidente Morales que posiciones nacionalista, como las que el sostiene, involucran implícitamente el respeto a las autonomías de los países por parte de otras potencias extranjeras. Sosteniendo este principio su accionar criticando al Estado peruano resulta una falta en contra de los principios mas elementales de la autonomía de los países que el sostiene. Es un problema de peruanos que debe de ser solucionado por peruanos.
El presidente Morales olvida que no es el dirigente cocalero o indígena que se hiciera popular a finales de los noventa e inicios de este siglo. El ha pasado a presidir una nación soberana y digna como la boliviana. La transcendencia de sus palabras es juzgada bajo este nuevo tamiz. Apelamos a que la cordura altiplánica retorne y podamos juntos encontrar el destino común que la historia nos ha impuestos como países “hermanos”.