Artículo publicado el 21 de julio del 2011 en el diario "El Pueblo"
¿Con qué Perú debemos de soñar?, es la cuestión que debemos hacernos ad portas del ingreso de un nuevo mandatario a la Casa de Pizarro. Pregunta que Víctor Andrés Belaunde Diez Canseco ya la proponía al inicio de la centuria pasada y que pocas veces es abordada por nosotros; una cuestión que puede sonar retórica pero oculta los más profundos ideales que podemos tener para nuestro país y para nosotros mismos.
Ya que se me permite escribir a través de este medio, he decidido aportar mi grano de arena y expresarles lo que yo pienso que debemos de soñar. Estos ideales son fruto de una tarea realizada a través de conversaciones en los claustros universitarios, en mi ambiente de trabajo y en entornos amicales y familiares.
En primer lugar pienso que debemos de soñar en un país más igualitario, en el cual las brechas sociales, políticas y culturales sean superadas. En el que todos nosotros seamos respetados por nuestra peculiar forma de pensar sin intentar subsumirnos a sistemas culturales que no compartimos. Esto nos dará un país en donde todos los ciudadanos tengan oportunidades de desarrollo personal y colectivo similares logrando con ello alcanzar la felicidad.
Además debemos de soñar en un país en el cual el crecimiento económico se encuentre individualizado para que en los hogares los padres puedan darles de comer a sus hijos sin tener que abandonarlos con el objeto de lograr un poco más de ingresos, es decir un país con sueldos más justos que no hagan sobrevivir sino vivir a nuestras familias, alcanzando armonía y paz.
Soñar en un país menos violento, más pacífico, en el cual no te maten por robarte 20 soles, en el que las noticias policiales sean solo algo anecdótico y no casi todo lo que observamos en los medios de comunicación. En el cual las minorías sexuales, religiosas o raciales no teman ser atacadas por fobias presentes en nuestra comunidad, en el que la violencia familiar sea tratada por parte del Estado y eliminada en toda nuestra sociedad.
No debe de ser un fruto de Morfeo el pensar en un país libre de toda forma de corrupción, en el cual se pueda gestionar ante todos los organismos del Estado sin dar coimas o algún tipo de “ayuditas” al empleado público que tiene el deber de atender a todos, especialmente al más pobre.
Debemos de alcanzar a ser un país más civilizado, en el cual podamos atravesar la calle por el crucero peatonal y no arranque un carro que pueda matar a alguien de nuestras familias, un país en el que no tengamos que observar en las vías públicas las huellas propias de noches de diversión sin escrúpulos, en resumen un lugar en el que nos interesemos en los otros.
Debemos de lograr ser un territorio en el cual las diferencias raciales y étnicas sean superadas. Un lugar en el que ser costeño, quechua, aimara o de alguna de las valiosas culturas que surgen en nuestra selva sea visto más como una riqueza de nuestra nación antes que un punto de discriminación insano.
Debemos alcanzar a tener buenas universidades y una educación de calidad, un país en el cual los egresados luchen por quedarse en nuestras comunidades antes que mirar la lejanía de un sueño americano o europeo.
Soñar, nunca debemos de parar de soñar. Soñar en ser grandes pero sin olvidarnos de los que no se han visto beneficiados de nuestro crecimiento como país.
Y usted amigo mío: ¿en cuantos de estos sueños desea colaborar?
