domingo, 24 de julio de 2011

Planteamientos Socialcristianos


Artículo publicado el 24 de julio del 2011 en el Diario El Pueblos

Hace cerca de un mes tuve el placer de encontrarme con un viejo amigo, al cual capacite en temas doctrinales socialcristianos cuando pertenecía al viejo partido fundado por don Héctor Cornejo Chávez. Partido que admiro pero que el acontecer de los tiempos ha hecho que se encuentre al borde de la extinción.
Animados por tan feliz encuentro acordamos tomar un vino para seguir con tan amena plática, se debe señalar que para el espíritu latinoamericano el vino, la cerveza o cualquier tipo de bebida espirituosa es lo que es el té para los ingleses, nada más y nada menos que un confluyente social. El transcurrir natural del diálogo nos hizo caer en el clásico tema de nuestras anteriores tertulias: el papel del socialcristianismo en la actualidad. Y es que como amantes de esta doctrina resulta preocupante el futuro que se avecina y la capacidad de respuesta frente a los acontecimientos presentes.
Después de tan singular coloquio decidimos visitar a un viejo patriarca socialcristiano. El apasionamiento de la discusión académica hizo que el día señalado nos encontráramos reunidos frente a la mente más versada en este tema en la ciudad. El escuchó de manera atenta nuestras aseveraciones, iniciándose después una conversación fructífera en el que desaparecieron las pequeñas diferencias doctrinales y las grandes diferencias etarias. Este intercambio de ideas nos llevo a las siguientes conclusiones que merecen ser enunciadas para el bien y permanencia de nuestra doctrina:
• Es imprescindible iniciar un proceso de reafirmación de nuestra doctrina e ideología abandonando la “posición veleta”, que nos hace mover desde el centro, a la derecha o a la izquierda. Esto es lo más anti doctrinal que puede haber ya que, como recordamos, el socialcristianismo no es derecha ni izquierda, si no humano por esencia.
• El discutir sin restricciones sobre temas de actualidad como el de los derechos homosexuales. Podemos observar que nuestros pares europeos han intercambiado hasta la saciedad estos acápites, especialmente en Alemania, retirando la venda religiosa y clerical generada por una incorrecta compresión del termino socialcristiano dentro de nuestra doctrina, la reivindicación de los derechos de las minorías es un hecho que tenemos que realizar.
• En concordancia a lo anterior, debemos alejarnos de posiciones clericales que muchas veces no nos permiten desarrollar nuestra capacidad de tolerancia. Debemos recordar que el papel de la tolerancia, sin trastocar nuestros principios socialcristianos básicos, es de suma importancia para llegar a la negociación política viable. La religión y la política no son buenas amigas ya que buscan fines sociales distintos.
• Lograr la unidad programática, con miras a la ideológica de todos los actores socialcristianos (incluyendo esto a todos los partidos, movimientos y colectivos). Hace más de 40 años en que se dio la división entre la Democracia Cristiana y el Partido Popular Cristiano que ha tenido como fruto el que nunca hayamos llegado a ser gobierno.
Estas fueron, en resumidas cuentas, las conclusiones a las que llegamos en tan singular coloquio; las cuales hago mías entendiendo que cualquier socialcristiano de corazón podría abrazarlas. Durante muchos años hemos tenido que aguantar el maltrato y las burlas de los analistas y actores políticos puesto que no hemos logrado ser gobierno por nuestra pobre capacidad de adaptación y concertación. No es solo un cambio sino el compromiso de modernizar la aplicación de nuestra doctrina sin sacrificar nuestros principios lo que nos volverá una alternativa factible de gobierno.
Logremos el cambio social que el maestro Belaunde nos pedía, de esta forma la sociedad justa y equilibrada orientada al bien común será lograda. SIN UNIDAD ESTO NO ES POSIBLE.

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