miércoles, 2 de julio de 2008

Escritor si, político no


Artículo publicado el miercoles 02 de julio del 2008 en el Diario "El Pueblo"

Cuando tenía diez, allá por 1990, mi madre me llevaba a distribuir propaganda política a favor de Vargas Llosa. Mi querida progenitora era miembro de la Alianza Fredemo, incluso llego a participar como personera de dicho movimiento. Recuerdo las lágrimas que cayeron cuando anunciaron la derrota del que todos considerábamos ya Presidente. El respeto y aprecio que tengo a tan ilustre peruano nació en ese momento.
Cuando alguien menciona a Vargas Llosa lo primero que viene a la mente es el de su calidad innegable como escritor. Reconocemos en él al hombre que ha logrado dar cátedra universal en este rubro. Las traducciones de sus obras han permitido a los círculos académicos en el mundo conocer a fondo la problemática latinoamericana y especialmente la peruana.
Después de su intento fallido de llegar al gobierno de nuestro país, el se alejo completamente de la arena política hasta mediados de la década pasada en que comenzó a salir a la palestra, primero a través del sano ejercicio de la escritura y posteriormente con las entrevistas que a tan célebre compatriota realizan. Pero es en los últimos años en que vemos en Vargas Llosa un acatamiento casi ciego a los principios liberales en materia económica, social y política que resulta completamente criticable en gran medida por distintas tiendas políticas y sectores del país.
Tal vez una de las expresiones que Vargas Llosa ha tenido recientemente sea la que más nos haya incomodado. Nuestro Presidente, hace cerca de un mes, cometió lo que muchos llamaron “una gran patinada”, y tan grande seria esta que sus ministros y el mismo tuvieron que salir al frente para “explicar” sus afirmaciones. No fue otra que su posición en torno a la venta de gas a nuestro hermano país de Chile.
Después de esta corrección, que a muchos sectores nos causo tranquilidad, ya nos olvidábamos del tema. Pero sucedió lo inesperado ya que nos dimos con la sorpresa que esta posición había encontrado en Vargas Llosa un defensor gratuito y de prestigio.
El afirmo, en una entrevista dada al Diario “El Mercurio” de Chile, que la mayoría de peruanos estamos a favor de la venta de gas a nuestro vecino del sur y que, los que estaban en contra, era un grupo de nacionalistas de izquierda que trataban de encender un conflicto ya casi olvidado. Pero hay muchos que no somos nacionalistas, y menos de izquierda, que no compartimos la opinión de tan insigne peruano.
El tema de la no venta de gas a Chile no pasa por el hecho de la enemistad, existente o no, con nuestro vecino del sur. El razonamiento no es malicioso sino de requerimientos energéticos. Es muy simple, si una economía crece, como es el caso de la peruana, existen más empresas que generan más trabajo obteniendo los trabajadores mayores recursos. Por lo tanto, las empresas como los trabajadores requerirán más energía. Además, con la constante subida del precio del petróleo (esta semana llego a 140 dólares el barril), nos conviene tener reservas para lo que puede venir.
Vargas Llosa trata siempre, como lo hacen los sectores conservadores de nuestro país, de tachar de izquierdistas trasnochados a los que no comparten su opinión. No se atreven a discutir el tema con argumentos técnicos y menos políticos, sino simplemente opinan sin conocer las razones de los que no opinamos como ellos
Nunca podremos poner en duda las calidades literarias de nuestro coterráneo, pero si sus opiniones políticas que a la larga desdibujan a nuestro país en el continente, haciéndonos ver como un conjunto de radicales enemigos de Chile. Me pregunto: ¿Quién realmente es el trasnochado?

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