lunes 5 de abril de 2010

El ejemplo de Dresden


Artículo publicado el 04 de Marzo de 2010 en el diario "El Pueblo"

El derecho a protestar es una manifestación del derecho de expresión, es decir cuando lo que expresamos va en contra de otra idea y muchas veces esta no es escuchada por la comunidad o la sociedad, contamos con el derecho de alzar la voz para poder decir: “Estamos presentes, no todos piensan igual”. Dentro de estas protestas cabe destacar por su importancia social e histórica la acontecida en la ciudad alemana de Dresden el pasado 13 de febrero.
Dresden fue bombardeada por los aliados cuando finalizaba la segunda guerra mundial. Los grupos neonazis siempre han tomado el 13 de febrero esta ciudad para recordar a las víctimas y, en un discurso completamente equivocado, compararlas con el holocausto judío. Era espantoso ver a estos hijos de Goebbels y Hitler desfilar conmemorando y haciendo propaganda al peor error que en la humanidad, y vergüenza que aun carga el gran pueblo alemán, se ha presentado en la historia.
En esta oportunidad hubo una contra manifestación, convocada por la alcaldesa Helma Orosz que logro reunir una cadena humana de 10 mil personas buscando que su ciudad no sea utilizada por estos grupos inspirados en una doctrina asesina. Hubo incidentes que provocaron algunos heridos pero se logro afirmar que el bien puede y es necesario que proteste contra el mal.
Tenemos que recordar, y esto especialmente en situaciones políticas y sociales como las que vivimos, que no toda protesta sirve para defender un derecho o interés particular, sino que hay protestas transversales que son necesarias que las realicen toda una comunidad para poder hacer sentir su voz y recordar que hay principios por encima de los derechos individuales, especialmente cuando estos son equivocados.
Hay cuestiones como el aborto, la inseguridad ciudadana, incluso obras materiales como el de la planta de tratamiento de aguas residuales que requieren la protesta de toda nuestra comunidad para exigir su realización y la protección de nuestros derechos, pero lo lamentable es que esta no se produce por apatía y falta de identificación con el colectivo social.
La protesta siempre va a ser positiva cuando busque intereses universales y el bien común, y se manifieste en contra de prácticas y doctrinas asesinas. Dresden se ciñe ahora como ejemplo para el mundo, ya que nos han demostrado dos cosas: que cuando la gente buena se une, la gente equivocada o mala no puede contra ellos, y que una sociedad tiene derecho de manifestarse en contra de lo negativo para su comunidad, ojala algún día cobremos conciencia de ello en nuestra ciudad.