
Artículo publicado el día 23 de junio del 2009 en el Diario “El Pueblo”
Se van a cumplir seis meses en que no me preocupaba de escribir mis artículos casi semanales que aparecían en este diario. Durante este lapso de tiempo cargado de obligaciones y meditaciones, me dedique a analizar el porque sentía la necesidad de realizar esta labor.
El ser un catedrático universitario, miembro de un partido político o un simple ciudadano de a pie, nos permite discernir que estamos rodeados de demasiadas preguntas que requieren respuestas. Desde los típicos cuestionamientos que reclaman tu opinión, hasta los que te interrogan el porque dejaste de hacer la labor que tanto te agradaba.
Por lo tanto observamos que hay una necesidad inherente al ser humano que lo motiva a expresar su opinión sea cual sea el lugar que ocupe en nuestra sociedad. Su objetivo no sería otro que el expresar una idea, un sentir o simplemente una observación. Cuando uno lo hace a través de un medio de comunicación, a la par, se vuelve aparato de resonancia de las personas que no tienen la dicha o la suerte de hacerlo.
Además, como catedrático intentas demostrar a tus alumnos con el hecho de escribir la necesidad de un cuestionamiento duro y constante a nuestra sociedad, que a la larga genere un inconformismo positivo que nos permita cambiarla hacia un sentido de justicia social enfocada en el bien común. Aparte demuestras que como tú les exiges investigación, tú también la realizas.
Muchos lectores míos en este tiempo, y créanme que no sabía que los tenía, me preguntaban utilizando tanto palabras duras como cortes el porque no retornaba a mi segunda pasión. Lo que ellos no entendían, y no tenían el deber de saberlo, es que necesitaba un momento para ordenar, afirmar o desechar mis ideas, porque al escribir tienes que tener la seguridad de creer en lo que estas poniendo en letras de molde.
El poseer esa certeza es fundamental al expresar tus ideas y más cuando lo haces mediante un medio de comunicación. Como abogado y socialcristiano adicionalmente afirmo que uno no puede proteger ni defender a algo o a alguien que no concibe que sea la verdad o se expresa con la verdad. Por lo tanto si tienes dudas es mejor no expresarlas.
Con este artículo retorno a este diario en el cual me dan la oportunidad de hacerlo. En este diario en el cual se ha caracterizado por su amplitud de criterio y tolerancia tan necesaria en estos días de conflictos sociales que generan desorden y desconfianza entre peruanos.
Gracias a los que antes tuvieron a bien dedicar un poco de su tiempo para leer mi columna, espero que los artículos que continúen a esta les agraden y me perdonen si en alguno de ellos no llego a cubrir las expectativas que ustedes puedan tener de este servidor
El ser un catedrático universitario, miembro de un partido político o un simple ciudadano de a pie, nos permite discernir que estamos rodeados de demasiadas preguntas que requieren respuestas. Desde los típicos cuestionamientos que reclaman tu opinión, hasta los que te interrogan el porque dejaste de hacer la labor que tanto te agradaba.
Por lo tanto observamos que hay una necesidad inherente al ser humano que lo motiva a expresar su opinión sea cual sea el lugar que ocupe en nuestra sociedad. Su objetivo no sería otro que el expresar una idea, un sentir o simplemente una observación. Cuando uno lo hace a través de un medio de comunicación, a la par, se vuelve aparato de resonancia de las personas que no tienen la dicha o la suerte de hacerlo.
Además, como catedrático intentas demostrar a tus alumnos con el hecho de escribir la necesidad de un cuestionamiento duro y constante a nuestra sociedad, que a la larga genere un inconformismo positivo que nos permita cambiarla hacia un sentido de justicia social enfocada en el bien común. Aparte demuestras que como tú les exiges investigación, tú también la realizas.
Muchos lectores míos en este tiempo, y créanme que no sabía que los tenía, me preguntaban utilizando tanto palabras duras como cortes el porque no retornaba a mi segunda pasión. Lo que ellos no entendían, y no tenían el deber de saberlo, es que necesitaba un momento para ordenar, afirmar o desechar mis ideas, porque al escribir tienes que tener la seguridad de creer en lo que estas poniendo en letras de molde.
El poseer esa certeza es fundamental al expresar tus ideas y más cuando lo haces mediante un medio de comunicación. Como abogado y socialcristiano adicionalmente afirmo que uno no puede proteger ni defender a algo o a alguien que no concibe que sea la verdad o se expresa con la verdad. Por lo tanto si tienes dudas es mejor no expresarlas.
Con este artículo retorno a este diario en el cual me dan la oportunidad de hacerlo. En este diario en el cual se ha caracterizado por su amplitud de criterio y tolerancia tan necesaria en estos días de conflictos sociales que generan desorden y desconfianza entre peruanos.
Gracias a los que antes tuvieron a bien dedicar un poco de su tiempo para leer mi columna, espero que los artículos que continúen a esta les agraden y me perdonen si en alguno de ellos no llego a cubrir las expectativas que ustedes puedan tener de este servidor
6 comentarios:
USTED TIENE ALGO Q ME SACA DE CUADRO LA VERDA ES LO MAXIMO ESPERO PODER SER SU AMIGA DE VERDAD DOCTOR FELICITACION Y NO DEJE DE ESCRIBIR QUE LO HACE RE BIEN UN KISS CDC MUXO
Es como si se hablara usted mismo y de seguro cuando termino de escribir pudo responder algunmas de sus preguntas :)
mi estimado julio no sabia que entre tus pasiones estaba la de escribir,leí tus artículos no sabia que los escribias me entere x el mensaje del msn ,no lo haces.
sigue escribiendo que sera un gusto seguir leendo tus artículos ,cuidate hablamos
La importancia del querer hacer algo radica en cuan dispuestos estamos a arriesgarnos, para unos es fácil y simple y para otros es la vida mismas, pretender querer ver a otro lado tan solo nos trae cuestiones, preguntas, dudas.
Es la primera vez que te leo abogado, pero sé que no será la ultima. Saludos.
E.
julio!!
le di una rápida leida a tus articulos, parece q te conviertes en todo un blogger
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