
Artículo publicado el 11 de enero de 2010 en el diario "El Pueblo"
“Confieso algo amigos míos: yo quería que ganase Enríquez Ominami, o al menos que pasara a segunda vuelta”. Esta confesión la haría el 13 de diciembre del año pasado en horas de la noche cuando conversaba, aprovechando los medios virtuales, con mis amigos y familiares que nacieron en tierra mapuche. Mi análisis, exento de algún sentimiento negativo, se sustentaba en la necesidad de oxigenar el sistema político chileno; ya que las dos alianzas electorales han absorbido a sus partidos conformantes, haciendo que un fenómeno transitorio como es la asociación de partidos se haya vuelto permanente.
Después de soportar las críticas de todo calibre a mi opinión y comprobar que la mayoría de mis cercanos tenían una preferencia política muy marcada, decidí analizar las dos candidaturas presidenciales apartando todo aspecto doctrinal; para poder determinar cual de estas dos posiciones es más conveniente a los intereses de nuestra patria.
Frei, el representante del centro izquierdismo, ha sido ya presidente de la república sureña. Su gobierno tuvo como principal misión consolidar las instituciones que la presidencia de Aylwin rescato de manos de la dictadura del general Pinochet. En su mandato las relaciones peruano-chilenas fueron calmas, mas actualmente el candidato Frei ha salido con el pie en alto a razón del último caso de espionaje denunciado por nuestro país; además cabe recordar que en este gobierno de la concertación hemos visto como el armamentismo chileno acompañado de un doble discurso, a ratos amenazante a ratos amigable, se ha hecho pan de cada día.
Por otro lado Piñera sale de las canteras políticas más liberales de su país. Resulta imposible negar su capacidad comercial y académica demostrada por su fortuna personal y su calidad de catedrático en la Universidad Católica de Chile. Políticamente no ha tenido más lustre que el haber sido senador. En relación al Perú solo podemos basarnos en sus declaraciones y sus actuaciones, algunas directas hacia nosotros y otras indirectas. Por ejemplo, como sabemos mucho de los recursos que tienen la fuerzas armadas chilenas parten del canon cuprífero; el candidato Piñera a dado a conocer su voluntad de reducir dicho importe para destinarlo a mejores y necesaria, inversiones en un país donde existe todavía una pobreza importante. Asimismo ha liderado una posición más cauta en torno al escándalo de espionaje que nos ha tenido en tensión los últimos meses del pasado año.
Por lo tanto basado en los intereses nacionales, no nos queda otra cosa que desear que gane en el proceso de segunda vuelta del día 17 de enero don Salvador Piñera, para tranquilidad en nuestras relaciones y, si no se puede un acercamiento, la presencia de un paño frio que baje la presión ocasionada por el espionaje cometido y el armamentismo presente en el sur.
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