martes, 14 de julio de 2009

Evo: ¿Presidente o dirigente?




Artículo publicado el día 01 de julio de 2009 en el diario "El Pueblo"

Años atrás, la verdad es que no recuerdo hace cuantos, mis padres decidieron realizar un viaje familiar a Bolivia, tierra en la cual tengo muchos parientes viviendo. Tuve la suerte en ese viaje de poder conocer una cultura que no puede tener un calificativo más exacto que “hermana” de la nuestra. Resulta casi imposible entender como dos pueblos que debieron de tener un destino común hayan resultado divididos por una línea imaginaria que no hace otra cosa que diferenciar lo similar. Los destinos de estas dos naciones latinoamericanas resultan complementarios y dependientes la una de la otra.
A parte de las razones históricas, el intercambio comercial que se suscita entre el país altiplánico con el sur del nuestro es realmente significativo. Se han generado unos lazos económicos que son imposibles de cortar. Este tipo de vínculos económicos, sociales y culturas generan que las declaraciones producidas en cualquiera de los lados de la frontera resulten delicadas dentro de la percepción de nuestros vecinos.
Durante los lamentables acontecimientos sucedidos en Bagua fuimos testigos de un impase de esta índole. El Presidente Morales en un olvido de la delicadeza y la prestancia que le inviste su magistratura llego a afirmar que el enfrentamiento ocurrido en la selva de nuestro país no era otra cosa que un genocidio en contra de la población nativa. Como todos sabemos, un genocidio no es otra cosa que una eliminación sistemática de un grupo humano motivada por múltiples factores, en este caso sería el racial. Hablamos por lo tanto de un proceso que involucraría instituciones estatales que tendrían como objetivo desaparecer a un grupo humano tan apreciado como el selvático. Acusación que resulta por lo menos delicada teniendo en perspectiva una situación como la actual.
Personalmente me considero un crítico del gobierno aprista, incluso llego a señalar que el problema generado en la Amazonía de nuestro país es fruto de la incapacidad de este gobierno para el dialogo y el reconocimiento de los otros como parte integrante de nuestra nación, con su propio objetivo de desarrollo e ideales dignos de respeto. Esta incompetencia debe de traer consigo la caída de un gabinete que ha demostrado su ineficiencia para sostener una conversación alturada con los ciudadanos. Pero de allí a sostener la posibilidad de un genocidio por parte del Estado, hay mucho trecho. Hubo errores gravísimos de comunicación e incluso responsabilidades, pero genocidio no creemos.
Además debemos hacer recordar al Presidente Morales que posiciones nacionalista, como las que el sostiene, involucran implícitamente el respeto a las autonomías de los países por parte de otras potencias extranjeras. Sosteniendo este principio su accionar criticando al Estado peruano resulta una falta en contra de los principios mas elementales de la autonomía de los países que el sostiene. Es un problema de peruanos que debe de ser solucionado por peruanos.
El presidente Morales olvida que no es el dirigente cocalero o indígena que se hiciera popular a finales de los noventa e inicios de este siglo. El ha pasado a presidir una nación soberana y digna como la boliviana. La transcendencia de sus palabras es juzgada bajo este nuevo tamiz. Apelamos a que la cordura altiplánica retorne y podamos juntos encontrar el destino común que la historia nos ha impuestos como países “hermanos”.

3 comentarios:

Alvaro Pinto dijo...

No comparto el diagnóstico de que lo ocurrido en Bagua sea un tema de “capacidad de diálogo y reconocimiento del otro”. El origen del problema está en la Constitución Política vigente y se ubica concretamente en los artículos referidos a la propiedad de los recursos naturales. Ahí dice que son patrimonio de la nación y que el Estado los administra. La consecuencia es que cualquier individuo -costeño, serrano o selvático- SOLO posee el suelo más no, el subsuelo (y lo que esté contenido en él). Al respecto, invito a ver el video ¿Quién es el dueño del subsuelo? de Enrique Ghersi: www.newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=%C2%BFQui%C3%A9n_es_el_due%C3%B1o_del_subsuelo%3F
Sobre la “hermandad” con Bolivia, quiero hacer una aclaración. Si se quiere se exacto en el uso de los términos, pues entre Perú y Bolivia no puede haber ninguna hermandad. Estos son países y SOLO son hermanos aquellos individuos con algún antecesor inmediato común. Más aún la referencia al “destino común” merece mayor análisis para no generar expectativas innecesarias. Por ejemplo, económicamente Perú tiene un ingreso per cápita de US$ 7092; mientras que Bolivia, US$ 3937. Es decir, en promedio un individuo en Bolivia genera el 56% de lo que otro genera en Perú. El PBI muestra mayor diferencia aún: en Bolivia se produce casi el 19% de lo que se produce en Perú (36,8 mil millones/195,7 mil millones). Esta brecha se fundamenta en varios factores, pero principalmente en la Libertad Económica (www.heritage.org/Index/Ranking.aspx) que se ve afectada por la acción del Estado en cada país. Aquí Bolivia está en el puesto 130; y Perú en el 57, de un total de 179 países del mundo. En la región, Bolivia está en la posición 23 mientras que Perú está en el lugar 11, de un total de 29 países.
Por lo tanto, tanto económica como políticamente existe una enorme brecha, que es muy poco probable que sea salvada en el corto plazo. En Bolivia, el Estado al mando de Evo Morales, ha escogido el camino al socialismo. Es decir mayor intervención del Estado en las actividades económicas y sociales de los individuos. Con ello -si en Perú mantenemos el rumbo actual– los indicadores bolivianos serán más precarios de lo que ya son actualmente.
Hasta más vernos.
Alvaro Pinto

Alvaro Pinto dijo...

No comparto el diagnóstico de que lo ocurrido en Bagua sea un tema de “capacidad de diálogo y reconocimiento del otro”. El origen del problema está en la Constitución Política vigente y se ubica concretamente en los artículos referidos a la propiedad de los recursos naturales. Ahí dice que son patrimonio de la nación y que el Estado los administra. La consecuencia es que cualquier individuo -costeño, serrano o selvático- SOLO posee el suelo más no, el subsuelo (y lo que esté contenido en él). Al respecto, invito a ver el video ¿Quién es el dueño del subsuelo? de Enrique Ghersi: www.newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=%C2%BFQui%C3%A9n_es_el_due%C3%B1o_del_subsuelo%3F

Sobre la “hermandad” con Bolivia, quiero hacer una aclaración. Si se quiere se exacto en el uso de los términos, pues entre Perú y Bolivia no puede haber ninguna hermandad. Estos son países y SOLO son hermanos aquellos individuos con algún antecesor inmediato común. Más aún la referencia al “destino común” merece mayor análisis para no generar expectativas innecesarias. Por ejemplo, económicamente Perú tiene un ingreso per cápita de US$ 7092; mientras que Bolivia, US$ 3937. Es decir, en promedio un individuo en Bolivia genera el 56% de lo que otro genera en Perú. El PBI muestra mayor diferencia aún: en Bolivia se produce casi el 19% de lo que se produce en Perú (36,8 mil millones/195,7 mil millones). Esta brecha se fundamenta en varios factores, pero principalmente en la Libertad Económica (www.heritage.org/Index/Ranking.aspx) que se ve afectada por la acción del Estado en cada país. Aquí Bolivia está en el puesto 130; y Perú en el 57, de un total de 179 países del mundo. En la región, Bolivia está en la posición 23 mientras que Perú está en el lugar 11, de un total de 29 países.

Por lo tanto, tanto económica como políticamente existe una enorme brecha, que es muy poco probable que sea salvada en el corto plazo. En Bolivia, el Estado al mando de Evo Morales, ha escogido el camino al socialismo. Es decir mayor intervención del Estado en las actividades económicas y sociales de los individuos. Con ello -si en Perú mantenemos el rumbo actual– los indicadores bolivianos serán más precarios de lo que ya son actualmente.

Hasta más vernos.

Alvaro Pinto

Julio E. Sobenes Ortiz dijo...

Estimado Alvaro:
Siempre es un placer leer tus comentarios. Respondiendo a tu crítica, los pueblos originarios, sean estos costeños, serranos o selváticos,tienen una relación histórica que debe de ser respetada con su suelo y su subsuelo. Ejemplo perfecto es la minería en el Perú, que no surge con la llegada de los españoles, si no tenía una presencia anterior incluso al incásico. Por lo tanto, y entendiendo que los minerales salieron del subsuelo, la relación entre los pueblos originarios con este es íntima.
En segundo término, la hermandad con Bolivia se sustenta en razones históricas, culturales y sociales. Estas razones, para los socialcristianos, están por encima del aspecto económico e influyen directamente en un destino común. Creo que este punto se resume en cual consideramos que es el motivante del accionar del hombre, algunos concebimos que es su cultura y tradición otros el lucro.
Para concluir comparto tu opinión sobre el gobierno de Morales en Bolivia. Pienso junto contigo, que puede llevar a la larga a un desbarajuste completo en este país altiplánico.