
Artículo publicado el miercoles 10 de setiembre del 2008 en el Diario "El Pueblo"
Tengo que confesar algo, el presente artículo puede estar parcializado; puesto que ser hijo, hermano, sobrino y primo de médicos puede hacer que mi postura no sea nada objetiva. Pero considero necesario expresarla y publicarla ya que poca opinión ciudadana circula alrededor de este tema.
En las dos últimas semanas hemos sido testigos de la arremetida del Ministro de Salud hacia la Federación Médica Peruana; organismo que representa a los médicos que laboran en este sector. Vimos al Sr. Garrido entrar de una manera aguerrida perturbando las emergencias de los Hospitales Nacionales, al mismo estilo de los paparazzis locales y sus “ampays”.
Y no contento con practicar estas funciones de “despertador médico”, un día desconoce dirigencias gremiales y al siguiente reparte volantes exigiendo el cumplimiento de una norma, que determina el tiempo de consulta de los médicos, de lo más cuestionable.
La salud es un derecho de todo ciudadano que el Estado debe de garantizar; recurriendo para ello a horarios de consulta médica que logren cubrir sus necesidades. El personal que labora en la sanidad asume la responsabilidad del manejo de vidas y el estrés que esto genera. Como todos sabemos (excepto el Ministro de Salud) la profesión médica esta entre las cinco más estresantes debido a la carga emocional que esta conlleva, ya que ellos están llamados a manejar a diario el dolor y angustia propios de su oficio. Por lo tanto, exigir más horas de atención podría ser perjudicial para los pacientes y los mismos servidores, ya que podríamos estar frente a médicos que no se encuentren en la facultad de cumplir con su labor.
Incluso el Economista Garrido, propone que se divida el horario del trabajo médico en tres horas en la mañana y tres horas en la tarde. ¿De dónde piensa el Sr. Garrido que sacaran los médicos para transportarse si sus sueldos son bajos?. Además de este coste económico, tenemos que recordar que de las dos horas que se pretenden transferir a tiempo de consulta médica, por lo menos una de ellas es dedicada a capacitación.
Siempre, y este es un tema de constante debate en las clases que imparto, se debe recordar que las decisiones y acciones políticas tienen dos motivaciones: las honestas y las subalternas. En el caso de las primeras pueden aceptarse los errores ya que estos se hicieron de buena fe. Pero por el lado de las subalternas, y me temo que esta decisión ministerial va por este camino, están las medidas que se toman para proteger intereses particulares.
Todo el Perú sabe el desabastecimiento de los hospitales, las malas condiciones laborales de los trabajadores en sanidad y el poco éxito que ha tenido la campaña de vacunación contra la Hepatitis B, todas responsabilidades del Ministro. Porque, aunque los programas han sido descentralizados, todavía la política de gobierno del sector sigue bajo la batuta del gobierno central. ¿Puede ser qué este afán fiscalizador del Ministro no fuera otra cortina de humo, de las cuales estamos tan acostumbrados, para que no nos fijemos en sus errores?
Aceptamos que el trabajo médico debe de ser controlado para asegurar su cumplimiento de horarios, procurando la constante mejora con estándares de calidad. Pero el supervisarlo no implica la humillación y publicidad de una supuesta ineficiencia
La ciudadanía espera que el Ministro de Salud se dedique a resolver los problemas del sector y que dialogue con la dirigencia nacional médica evitando de esta manera la huelga ya anunciada. Ya que esta no sólo mellaría la atención hospitalaria sino haría un daño más al Gobierno del Presidente García.
En las dos últimas semanas hemos sido testigos de la arremetida del Ministro de Salud hacia la Federación Médica Peruana; organismo que representa a los médicos que laboran en este sector. Vimos al Sr. Garrido entrar de una manera aguerrida perturbando las emergencias de los Hospitales Nacionales, al mismo estilo de los paparazzis locales y sus “ampays”.
Y no contento con practicar estas funciones de “despertador médico”, un día desconoce dirigencias gremiales y al siguiente reparte volantes exigiendo el cumplimiento de una norma, que determina el tiempo de consulta de los médicos, de lo más cuestionable.
La salud es un derecho de todo ciudadano que el Estado debe de garantizar; recurriendo para ello a horarios de consulta médica que logren cubrir sus necesidades. El personal que labora en la sanidad asume la responsabilidad del manejo de vidas y el estrés que esto genera. Como todos sabemos (excepto el Ministro de Salud) la profesión médica esta entre las cinco más estresantes debido a la carga emocional que esta conlleva, ya que ellos están llamados a manejar a diario el dolor y angustia propios de su oficio. Por lo tanto, exigir más horas de atención podría ser perjudicial para los pacientes y los mismos servidores, ya que podríamos estar frente a médicos que no se encuentren en la facultad de cumplir con su labor.
Incluso el Economista Garrido, propone que se divida el horario del trabajo médico en tres horas en la mañana y tres horas en la tarde. ¿De dónde piensa el Sr. Garrido que sacaran los médicos para transportarse si sus sueldos son bajos?. Además de este coste económico, tenemos que recordar que de las dos horas que se pretenden transferir a tiempo de consulta médica, por lo menos una de ellas es dedicada a capacitación.
Siempre, y este es un tema de constante debate en las clases que imparto, se debe recordar que las decisiones y acciones políticas tienen dos motivaciones: las honestas y las subalternas. En el caso de las primeras pueden aceptarse los errores ya que estos se hicieron de buena fe. Pero por el lado de las subalternas, y me temo que esta decisión ministerial va por este camino, están las medidas que se toman para proteger intereses particulares.
Todo el Perú sabe el desabastecimiento de los hospitales, las malas condiciones laborales de los trabajadores en sanidad y el poco éxito que ha tenido la campaña de vacunación contra la Hepatitis B, todas responsabilidades del Ministro. Porque, aunque los programas han sido descentralizados, todavía la política de gobierno del sector sigue bajo la batuta del gobierno central. ¿Puede ser qué este afán fiscalizador del Ministro no fuera otra cortina de humo, de las cuales estamos tan acostumbrados, para que no nos fijemos en sus errores?
Aceptamos que el trabajo médico debe de ser controlado para asegurar su cumplimiento de horarios, procurando la constante mejora con estándares de calidad. Pero el supervisarlo no implica la humillación y publicidad de una supuesta ineficiencia
La ciudadanía espera que el Ministro de Salud se dedique a resolver los problemas del sector y que dialogue con la dirigencia nacional médica evitando de esta manera la huelga ya anunciada. Ya que esta no sólo mellaría la atención hospitalaria sino haría un daño más al Gobierno del Presidente García.
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