lunes, 2 de junio de 2008

No es malo quejarse


Artículo publicado el lunes 02 de junio de 2008 en el Diario "El Pueblo"

Tengo un amigo, joven docente universitario, al cual respeto, admiro y considero una futura promesa académica para nuestra ciudad. Se llama Juan Pablo Manrique, y comparto con el, diría yo, los mismos principios socialcristianos que intentamos inspiren nuestra vida y labor académica. Pero como todo el monte no puede ser orégano, tengo que criticar su posición conservadora aparecida recientemente en su blog (página particular en Internet) sobre un tema económico-social.
En este artículo, revisa uno aparecido en la prensa chilena. Dentro de su observación sostendrá, como verdad, que para mantener y aprovechar el crecimiento económico que se presenta en nuestro país, el ciudadano peruano debe “Reducir la cultura de la queja y estimular una cultura por el trabajo”. Este comentario, típico de los sectores de derecha, no podemos compartirlo.
Es cierto, como lo sabemos todos, que nuestro país esta creciendo a una tasa inimaginable y cada quien debe de aprovecharla para salir adelante; pero hay gente que no tiene los medios y que no puede hacerlo sola. Porque hay sectores, y no están lejos de esta ciudad, que han sido olvidados. Existe una población indígena, que generalmente coincide con las zonas rurales, que no ha visto mejorar su situación económica. La pobreza en este país, como lo sabemos todos los que hemos tenido oportunidad de trabajar en este campo, tiene rostro humano: esta en el ande.
Esa misma gente, especialmente en épocas otoñales como las que enfrenta nuestra ciudad, no tienen que comer. El Gobierno Aprista, apoyado por los sectores más conservadores en materia económica, no se atreve a proveer de medios de crecimiento a esta misma ya que confunde estos con asistencialismo.
A la par nuestros trabajadores ven cada vez más desprotegidos sus derechos. Los pocos derechos laborales en nuestro país (y este es un punto que los mismos chilenos sostienen como probable motor de nuestro crecimiento), llevan a sueldos míseros, a una mala repartición de la riqueza y a una completa desigualdad social. Entonces podemos afirmar que hay dos grandes problemas identificados actualmente: Alimentación y Empleo. Estos problemas, mi estimado, no están siendo bien tratados por el Gobierno Peruano. Chile, como apunte adicional, esta revisando sus derechos sociales gracias a gobiernos democráticos que se han dado cuenta que la brecha entre los sectores sociales se volvió considerable a pesar de unas cifras económicas demasiado positivas producidas durante un gobierno dictatorial que no permitía quejas ni reclamos de ningún tipo. Hay derechos sociales que deben de ser reclamados y considerados en toda negociación que se plantee, sea esta interna o externa, sino de que estado de bienestar que busque el bien común podemos hablar mientras tengamos que soportar víctimas del crecimiento económico por nuestra incapacidad de quejarnos.
La queja no es mala, tal vez las formas puedan ser criticables pero es inconcebible un Estado social de derecho democrático sin la participación de todos y eso incluye al tercer sector que muchas veces no se ve representado por un partido político y encuentra en la protesta (racional y coherente) la salida adecuada para el cambio social necesario. La Ciudadanía, reclama en un momento necesario quejarse y protestar, debemos de estar dispuestos a permitirlo y tolerarlo, y no considerarlo como algo que impide “la cultura por el trabajo”.
La experiencia internacional (el caso de México y su sector agrícola en el tema del TLC o el caso de Chile en el tema de pensiones) nos ha demostrado que cuando la población no reclama, a la larga, se crece macroeconómicamente pero se llega a problemas sociales mayores. Es lamentable que el partido de gobierno, que dice defender a los desprotegidos, critique a los sectores desfavorecidos cuando estos protestan, típico alegato este de los sectores conservadores más radicales que ven en la protesta un peligro para un crecimiento económico de pocos que no tiene rostro humano y que ha demostrado ser cruel con los sectores más desfavorecidos.

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